Vacaciones de Semana Santa con seguridad reforzada en San Luis
De convencer en casa a liderar un instituto: Marisol Reyes y el camino de las mujeres en la ciencia
En el ciclo virtual “Mujeres en la Ciencia IMET 2026” del Instituto de Metalurgia de la UASLP, la Dra. Marisol Reyes Reyes, directora del Instituto de Investigaciones en Comunicación Óptica (IICO), compartió una historia que va del impulso vocacional a la consolidación científica, con una idea central: para muchas mujeres, el primer reto no está en el aula, sino en el entorno.
Desde el inicio, Reyes explicó que su obstáculo inicial fue hacer visible que una carrera científica también era una opción posible. En su contexto, profesiones como medicina o derecho eran conocidas, pero la física no; por eso, más que aprobar exámenes, tuvo que convencer en casa y abrir un precedente familiar: demostrar que una mujer también puede aspirar a una trayectoria científica.
Su recorrido académico se fortaleció con experiencias de alto nivel durante el doctorado, cuando colaboró en el extranjero con Harold Kroto, y aprendió técnicas de síntesis de nanotubos de carbono que luego llevó e instaló en México, formando estudiantes de posgrado. Más adelante, decidió dar un giro que implicaba riesgo: migrar hacia polímeros conductores y dispositivos orgánicos, destacando que el avance científico exige moverse, explorar y apostar por rutas nuevas.
Esa apuesta tuvo resultados de gran impacto: su trabajo en celdas solares orgánicas alcanzó un récord de eficiencia en su momento, se convirtió en su publicación más citada (alrededor de 1,500 referencias) y derivó en una patente. Para ella, estos hitos no son casualidad, sino producto de constancia, disciplina y disposición a cambiar de enfoque cuando la ciencia lo demanda.
Al integrarse a la UASLP, el reto se transformó: ya no era solo investigar, sino construir un laboratorio, consolidar una línea de trabajo y formar recursos humanos. A la par, vivió otra dimensión clave: la maternidad. Contó que decidió ser madre en una etapa más madura y que, aun con la exigencia del entorno académico, logró avanzar en metas como graduar a su primer doctorando poco antes del nacimiento de su hija. Lo resumió como un equilibrio difícil, pero significativo: ciencia y familia en convergencia constante.
Hoy, su horizonte científico apunta a la electrónica orgánica impresa para fabricar dispositivos flexibles, con aplicaciones en energías renovables y almacenamiento de información, una ruta que conecta investigación fundamental con prueba de concepto y posibles desarrollos tecnológicos.
Al cierre, su mensaje fue directo: sí hay crisis y desafíos, pero también oportunidades. Persistir, prepararse y abrir camino no solo construye carreras; también crea referencias para que otras mujeres lleguen con menos barreras y más posibilidades.







