Sarampión 2026: una enfermedad prevenible que sigue siendo desafío global
Sarampión 2026: una enfermedad prevenible que sigue siendo desafío global
El sarampión continúa siendo un reto para la salud pública mundial pese a existir una vacuna altamente efectiva. Así lo expuso el doctor Ismael Herrera Benavente, director de la Facultad de Medicina de la UASLP, durante la conferencia magistral “Sarampión en 2026: ¿por qué una enfermedad erradicable sigue siendo un desafío global?”, presentada en el marco del décimo aniversario del CICSaB.
El especialista explicó que la vacunación permitió reducir de forma histórica los casos y las muertes desde la década de 1980; sin embargo, factores sociales, políticos y económicos han impedido la erradicación total. Recordó que uno de los episodios más dañinos ocurrió en 1998, cuando un artículo con fallas metodológicas —publicado en The Lancet— sugirió falsamente una relación entre la vacuna contra sarampión y el autismo, lo que provocó miedo y una caída en coberturas. Señaló que el texto fue retirado hasta 2010, después de haber generado un impacto prolongado en la confianza pública.
Herrera Benavente subrayó que investigaciones posteriores a gran escala desmintieron esa asociación, incluyendo estudios con más de 18 millones de niñas y niños, que confirmaron que la vacuna no causa autismo. Aun así, el efecto social de aquella desinformación persiste, alimentado por narrativas antivacunas y por una menor percepción del riesgo en generaciones que no han visto de cerca enfermedades ya controladas gracias a la inmunización.
También señaló que en años recientes se han sumado otros factores que reducen la cobertura: desinformación en redes, desconfianza institucional, desigualdades de acceso y la interrupción de programas de salud durante la pandemia de COVID-19. Recalcó que para erradicar el sarampión se requiere sostener al menos 95% de cobertura con dos dosis en todos los países y comunidades; cuando ese umbral se rompe, el virus sigue circulando y aparecen brotes.
Finalmente, advirtió que la movilidad actual facilita la llegada de casos importados y su propagación: “los virus no reconocen fronteras”. Concluyó que la persistencia del sarampión no refleja un fallo de la ciencia, sino un problema de implementación en salud pública: la vacuna existe y funciona; el desafío es sostener coberturas altas y constantes para proteger a la población.







