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Voto fragmentado y alto nivel de indecisión marcan la contienda en San Luis Potosí rumbo a 2027
Las encuestas más recientes, tanto de alcance estatal como municipal, dibujan un escenario electoral todavía abierto en San Luis Potosí. Lejos de perfilar una definición temprana, los datos apuntan a una contienda competida, con voto disperso, candidaturas aún poco consolidadas y una proporción considerable del electorado sin una decisión firme.
El cruce entre un estudio estatal levantado en febrero de 2026 y otro municipal, enfocado en la capital potosina y realizado en marzo del mismo año, permite observar una constante: el proceso electoral se encuentra en construcción. Si bien el oficialismo parte con una ligera ventaja estructural, su margen sigue dependiendo de variables decisivas como la selección de candidaturas, la cohesión interna y la capacidad de movilización territorial.
Morena encabeza en la capital, pero sin una ventaja definitiva
De acuerdo con la encuesta de Massive Caller levantada el 22 de marzo de 2026, Morena se ubica al frente en la intención de voto para la alcaldía de San Luis Potosí con 30.6 por ciento. Detrás aparecen el PAN con 19.3 por ciento, el PRI con 15.9, el PVEM con 12.6, Movimiento Ciudadano con 8.0 y el PT con 1.7. A esto se suma un 11.9 por ciento de personas que aún no decide.
Aunque la distancia entre Morena y el PAN supera los 10 puntos, el dato no configura una ventaja definitiva. El partido puntero no alcanza una mayoría sólida y, visto en sentido inverso, casi siete de cada diez electores no están hoy con esa opción. Eso mantiene abierta la competencia y obliga a leer el escenario con cautela.
La fragmentación de la oposición, el factor más relevante
Más allá del primer lugar en las preferencias, el dato central está en la distribución del voto. PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, en conjunto, rebasan el 40 por ciento, pero lo hacen de forma dispersa. Esa fragmentación impide, por ahora, la construcción de una alternativa unificada con capacidad de competir de manera directa.
En elecciones de esta naturaleza, el triunfo no necesariamente se alcanza con mayoría absoluta, sino con pluralidad relativa. En otras palabras, una fuerza política puede imponerse con poco más de 30 por ciento de los votos si el resto del electorado se mantiene dividido entre varias opciones.
Los indecisos siguen siendo el bloque más valioso
El 11.9 por ciento de personas que aún no define su voto en la capital es un dato relevante por sí mismo, pero cobra aún más fuerza cuando se observa la incertidumbre al interior de los propios partidos.
Según el mismo estudio, dentro del PAN 25.3 por ciento de sus simpatizantes no tiene definido a su candidato; en Morena ocurre lo mismo con 17 por ciento; y en el PVEM la cifra escala hasta 38.1 por ciento. Esto sugiere que la disputa no sólo pasa por conquistar al electorado general, sino también por ordenar las bases propias y resolver liderazgos internos.
Las candidaturas todavía no se consolidan
Las mediciones internas reflejan con claridad que ningún partido tiene aún una figura dominante.
En el PAN, Rubén Guajardo registra 19.3 por ciento y Verónica Rodríguez 18.1, mientras que la opción “otro” alcanza 37.3 por ciento. En Morena, Gabino Morales obtiene 18.9 por ciento, Emilio Rosas 15.1 y Cuauhtli Badillo 9.4, pero “otro” llega a 39.6 por ciento. En el PVEM, Juan Carlos Valladares aparece con 23.8 por ciento, Sonia Mendoza con 12.7 y el bloque de quienes aún no deciden alcanza 38.1 por ciento.
El patrón se repite: en todos los casos, la indefinición supera a los aspirantes mejor posicionados. Esto indica que las candidaturas todavía no logran instalarse con claridad en la percepción del electorado.
Hay estabilidad, pero no crecimiento
El tracking de intención de voto muestra que Morena conserva una posición relativamente estable, pero sin señales de crecimiento acelerado. PAN y PRI presentan movimientos menores, mientras el voto indeciso se mantiene como una constante.
La lectura es clara: no se observa una ola electoral en favor de ningún partido.
Más que una inercia definida, lo que existe es una disputa abierta en la que la campaña, los perfiles y la narrativa pública pueden pesar más que el simple arrastre partidista.
El contexto estatal refuerza la idea de una elección abierta
Al comparar estos resultados con los sondeos estatales previos, se repiten varios patrones: Morena encabeza, pero sin márgenes contundentes; no hay un aspirante claramente dominante; el voto se mantiene volátil; la oposición sigue atomizada; y el bloque indeciso conserva un peso potencialmente definitorio.
A esto se suma un componente adicional: la inseguridad se mantiene como una de las principales preocupaciones ciudadanas. Ese factor puede terminar moldeando el perfil del candidato o candidata mejor posicionado rumbo a 2027, sobre todo si logra apropiarse con credibilidad de esa agenda.
Una fotografía del momento, no un pronóstico final
También conviene subrayar la advertencia metodológica. La encuesta de Massive Caller se levantó con 600 entrevistas a través de llamadas automatizadas y reporta un margen de error de ±4.3 por ciento. Como ocurre con este tipo de ejercicios, sus resultados deben leerse como una fotografía del momento, no como una predicción cerrada del resultado electoral.
Lectura final
San Luis Potosí se encamina, hasta ahora, a una elección altamente competida tanto en el plano estatal como en el municipal. Morena parte con ventaja relativa, pero no decisiva. La oposición, aunque suma más en conjunto, sigue dividida. Los indecisos continúan siendo un actor central. Las candidaturas aún no se consolidan. Y todo apunta a que el desenlace dependerá menos de la posición de arranque y más de la capacidad de cada fuerza para ordenar alianzas, apropiarse de los temas más sensibles para la ciudadanía y transformar preferencia en voto efectivo.
La elección no está resuelta. Ni siquiera está del todo definida. Está, todavía, en construcción.







