Futuro Compuesto: Entre ventanillas, tormentas, cantera y medallas fiscales: gobernar
Futuro Compuesto: Entre ventanillas, tormentas, cantera y medallas fiscales: gobernar también es resistir el clima
En Ciudad Valles, el segundo “Día Ciudadano” volvió a mostrar a David Medina en modo escucha directa, recibiendo peticiones de colonias urbanas y comunidades rurales sobre pavimentación, alumbrado, drenaje, electrificación, agua, caminos, escrituración, apoyos médicos y hasta drenes pluviales. La cercanía puede ser útil, sobre todo cuando la gente ya no sabe en qué puerta tocar. Pero la lista de solicitudes también funciona como radiografía incómoda: si todo llega a la mesa del alcalde, es porque muchas respuestas no están fluyendo por los canales ordinarios. Un gobierno de puertas abiertas suena bien; mejor todavía sería uno donde la ciudadanía no tenga que hacer fila para recordar que lo básico sigue pendiente.
La tormenta del sábado en Ciudad Valles dejó árboles caídos, ramas, residuos, viviendas dañadas, colchones perdidos y familias esperando apoyo en Santa Rosa, San Rafael, Montecillos, Rancho La Gloria y Rancho Nombre de Dios. Protección Civil actuó, retiró riesgos y reportó solo daños materiales, lo cual es una buena noticia dentro del temporal. Pero cada lluvia fuerte revela lo mismo: la emergencia no solo mide la capacidad de respuesta, también desnuda la fragilidad de muchas viviendas y comunidades ante el clima. La entrega de colchonetas ayuda en lo inmediato; la pregunta de fondo es cuántas familias viven a una tormenta de perder lo poco que tienen.
En Plaza de Armas, Enrique Galindo “saca brillo” al Centro Histórico con restauración de cantera, retiro de piezas deterioradas y elaboración de nuevas estructuras con artesanos especializados. La intervención es pertinente: el corazón urbano no puede sostenerse solo con nostalgia, turistas y discursos de identidad. Pero el lenguaje oficial vuelve a vestir de épica lo que debería ser obligación permanente: cuidar la cantera, reparar lo dañado, mantener seguro el paso peatonal y preservar la imagen arquitectónica. El Centro Histórico merece atención diaria, no solo cuando el deterioro ya se volvió visible y necesita entrar al programa con nombre bonito.
INTERAPAS informó que las tormentas eléctricas provocaron paros temporales en pozos de la zona metropolitana, con el pozo San Antonio Infonavit fuera de operación hasta que se restablezca el voltaje, mientras otros como Dalias, Paseo, Españita, Huerta del Ángel, Cortijo, Rivas Guillén, Jardines del Valle, Coronel Espinosa, Lomas III y Mezquital III ya volvieron a funcionar. La explicación técnica es clara: variaciones eléctricas, reportes a CFE y monitoreo constante. Pero el episodio exhibe la dependencia delicada entre luz y agua: basta que el voltaje falle para que el abasto tiemble. En una ciudad sedienta, cada tormenta no solo trae lluvia; también trae el recordatorio de que la infraestructura opera con demasiados puntos vulnerables.
Y mientras se atienden tormentas, pozos, calles y cantera, San Luis Capital presume que la Secretaría de Hacienda lo ubicó como segundo mejor municipio del país en eficiencia del gasto público, con una calificación de 92.9 frente a una media nacional de 34.3 en el Sistema de Evaluación del Desempeño. El dato es fuerte y políticamente rentable, sin duda. Pero una buena calificación presupuestal no debería convertirse en diploma para colgarlo sobre los problemas cotidianos. La eficiencia del gasto se celebra mejor cuando se nota en luminarias que no fallan, drenajes que no colapsan, espacios que no esperan rescate y servicios que no dependen del reporte ciudadano. Porque en política pública, gastar bien no es solo aprobar el examen: es que la ciudad lo sienta sin necesidad de boletín




