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Investigación de la UASLP vincula espejos cóncavos mesoamericanos con posible uso del tabaco para generar fuego
Una investigación desarrollada en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) plantea que espejos cóncavos utilizados por antiguas culturas mesoamericanas pudieron servir para concentrar la luz solar y facilitar la generación de fuego, posiblemente mediante el encendido de tabaco.
El estudio es encabezado por Yuri Nahmad Molinari, profesor investigador del Instituto de Física de la UASLP, y parte del análisis de espejos hallados en 1949 en La Venta, Tabasco, pertenecientes a la cultura olmeca y elaborados con magnetita.
De acuerdo con el investigador, las piezas tienen alrededor de tres mil años de antigüedad y presentan un nivel de pulido notable para su época.
“Estamos hablando de un contexto neolítico, es el neolítico o la edad de piedra nueva, desde el punto de vista tecnológico, en donde se producen estos artefactos”, explicó.
La investigación buscó comprobar una hipótesis formulada desde mediados del siglo XX: que estos espejos pudieron utilizarse para concentrar la radiación solar y producir fuego.
A partir de análisis teóricos y experimentales, el equipo determinó que las piezas presentan una curvatura parabólica, una característica que favorece la concentración de luz.
“En ciencia todo lo que se imagine uno ha de ser probado rigurosamente”, señaló Nahmad Molinari.
El estudio también analizó objetos de la cultura maya, entre ellos el llamado disco de turquesa de Chichén Itzá, conservado en el Museo Nacional de Antropología, que fue identificado como un espejo de pirita con características cóncavas.
A partir de la revisión de representaciones en vasijas mayas, el equipo detectó además una posible relación entre estos espejos y el tabaco. Según el investigador, en aproximadamente la mitad de las escenas donde aparecen espejos también se representan cigarros.
La hipótesis plantea que el puro pudo funcionar como material combustible para recibir el calor concentrado por el espejo y facilitar la formación de una brasa.
El trabajo también analiza representaciones de deidades mesoamericanas asociadas con espejos y fuego, entre ellas Tezcatlipoca, en la tradición mexica, y K’awiil, en la maya.
Los resultados fueron aceptados para publicación en la revista Ancient Mesoamerica después de un proceso de revisión que, de acuerdo con el investigador, se prolongó durante dos años.
En el proyecto también participaron Elena Salazar Neumann, doctora en Filosofía de las Ciencias por la UNAM, y Alfredo Delgado Calderón, director del Museo de Antropología de Xalapa de la Universidad Veracruzana.
Nahmad Molinari señaló que la investigación continuará con la caracterización de piezas originales y con el desarrollo de una metodología que permita identificar otros espejos cóncavos que hasta ahora no hayan sido reconocidos como tales.
“Hay que hacer también arqueología de la arqueología”, concluyó.





