UASLP alerta rezago crítico en agua y saneamiento en comunidades del poniente de la capital potosina
Un diagnóstico elaborado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí advirtió la persistencia de rezagos estructurales en el acceso al agua potable y al saneamiento en diversas comunidades del poniente de la capital, una situación que afecta de manera directa la calidad de vida de cientos de familias y evidencia la necesidad de una planeación integral en esta zona periurbana.
El estudio, desarrollado como parte de la Agenda Hídrica 2025 por el doctor Cristóbal Aldama Aguilera, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería e integrante del Grupo Universitario del Agua en el nodo de Riesgos Hidrogeológicos, incluyó localidades como la colonia Insurgentes, Mesa de Conejos, Las Pilitas, colonia Revolución, Escalerillas, Casa Blanca, La Maroma y Pozuelos.
De acuerdo con el especialista, aunque en estas comunidades existen contrastes en su nivel de desarrollo social, comparten problemáticas comunes relacionadas con el abasto de agua y el manejo inadecuado de aguas residuales.
Aldama Aguilera explicó que, pese a la cercanía de varias de estas zonas con la mancha urbana, en muchos casos el suministro de agua sigue dependiendo de pipas. Esta situación, dijo, refleja la falta de conexión a una red formal y obliga a la población a almacenar el recurso en contenedores improvisados o sistemas de captación doméstica.
En materia de saneamiento, el investigador advirtió que también persisten deficiencias severas, particularmente por la descarga de aguas residuales sin tratamiento adecuado. Señaló que en distintos puntos se observó agua residual emergiendo de pozos de visita y mezclándose con escurrimientos provenientes de presas, una condición que diluye la contaminación, pero no la elimina, y que termina por afectar cuerpos receptores como la presa San José.
Durante los recorridos de campo, el equipo identificó además pozos artesanales superficiales donde el agua presenta señales visibles de contaminación, como una coloración verdosa asociada a la presencia de algas y nutrientes, lo que apunta a la posible influencia de actividades cercanas que alteran la calidad del recurso disponible para las comunidades.
El académico subrayó que, si bien existe infraestructura hidráulica en la zona, como plantas potabilizadoras y de tratamiento, esta no funciona de manera articulada ni integral. Explicó que muchas de estas obras fueron construidas por distintos niveles de gobierno bajo esquemas de presupuesto y planeación separados, lo que ha limitado su operación coordinada.
Aldama Aguilera también alertó sobre vacíos en la aplicación de la normatividad, al señalar que aunque la legislación obliga a tratar las descargas, en la práctica todavía se permite el vertido en cuerpos de agua sin cumplir plenamente con ese requisito.
Frente a este panorama, propuso alternativas sustentables basadas en infraestructura verde, entre ellas celdas de bioretención y humedales artificiales, con el objetivo de filtrar el agua mediante sustratos y vegetación capaz de retener contaminantes y metales pesados antes de que lleguen a los cauces principales.
Finalmente, enfatizó que el desafío no solo es técnico, sino también institucional, al requerir una mejor coordinación entre autoridades y una planeación que contemple tanto el crecimiento urbano como la incorporación efectiva de las comunidades periurbanas a los sistemas formales de agua y saneamiento.





