LA PREVENCIÓN Y ATENCIÓN EN SEGURIDAD SE FORTALECE EN COLONIAS
La capital donde todo brilla: encuestas, aplausos y futuro en convocatoria
El Gobierno Municipal de Enrique Galindo celebra que, según la ENSU del Inegi, San Luis Capital aparece como el segundo Ayuntamiento más eficaz entre capitales, primer lugar en alumbrado público y tercero en mantenimiento de parques, jardines y espacios públicos. La cifra, desde luego, sirve para presumir gestión, vestir discursos y colocarle medalla al trimestre. Pero también abre una lectura menos festiva: cuando la eficacia se mide en percepción, el gobierno no solo administra servicios, también administra el ánimo público. Que haya mejoras es relevante; que se conviertan de inmediato en narrativa de consagración política muestra que en la capital los indicadores también saben posar para la foto.
La senadora Verónica Rodríguez Hernández se sumó al coro de reconocimiento por los avances en seguridad en San Luis Capital, atribuidos a la estrategia del alcalde Enrique Galindo y al trabajo policial. Su frase —“La ciudad había pedido esto a gritos; hoy que tenemos un buen resultado, después de cinco años de gobernar del Alcalde Enrique Galindo, lo agradecemos porque además sabemos que este trabajo va a continuar”— deja ver el tono de respaldo político que suele acompañar a los buenos números. La mejora en percepción ciudadana merece atención, pero también prudencia: la tranquilidad no se decreta por encuesta ni se blinda con elogios legislativos. En seguridad, un buen dato ayuda; el exceso de celebración puede volverse tentación de campaña con uniforme institucional.
El curso taller Abuelitos Digitales, impulsado desde los Centros de Desarrollo y Aprendizaje, busca capacitar a personas de 50 años o más en redes sociales, banca por internet, localización, transporte y seguridad digital. La intención es pertinente, sobre todo en una ciudad donde la brecha digital puede convertirse en aislamiento, dependencia o riesgo. Pero el envoltorio oficial vuelve a cargar con esa costumbre de bautizar cualquier acción pública como si fuera programa histórico. Enseñar WhatsApp, banca digital y seguridad en línea puede ser muy útil; venderlo como “Garantía de Bienestar” ya pertenece a esa literatura municipal donde hasta un taller necesita salir con fanfarrias.
La convocatoria 2026 del Distintivo Comunidad Futuro aparece como otra pieza del escaparate: empresas sostenibles, responsabilidad social, competitividad, visión de largo plazo y una ciudad que mira al porvenir con correo electrónico incluido. La idea de reconocer buenas prácticas empresariales puede tener valor, siempre que no se quede en diploma, fotografía y discurso circular sobre el futuro. Porque en política local abundan los distintivos que distinguen poco y los reconocimientos que reconocen, sobre todo, la habilidad institucional para producir ceremonias. La sostenibilidad se prueba en prácticas, no en constancias; la responsabilidad social se mide en efectos, no en convocatorias con nombre impecable





