Gobierno de San Luis Potosí reporta estrategia integral para proteger
gobernadores; Aguascalientes lidera el país y San Luis Potosí y Querétaro se mantienen entre los mejor evaluados
La región del Bajío se colocó entre las mejor evaluadas del país en aprobación ciudadana a sus mandatarios estatales, de acuerdo con la medición nacional de Massive Caller del 29 de abril de 2026, en la que Aguascalientes, San Luis Potosí y Querétaro aparecen dentro de los primeros ocho lugares del ranking.
Aguascalientes ocupa el primer lugar nacional con 60.8 por ciento de aprobación para la gobernadora María Teresa Jiménez Esquivel. En la cuarta posición se ubica San Luis Potosí, donde José Ricardo Gallardo Cardona registra 55.3 por ciento, mientras que Querétaro aparece en el octavo sitio con 50.1 por ciento para Mauricio Kuri González.
El listado coloca en segundo lugar a Coahuila, con Manolo Jiménez Salinas, con 58.8 por ciento; en tercero a Chiapas, con Óscar Eduardo Ramírez Aguilar, con 56.8 por ciento; y en quinto sitio a Quintana Roo, con María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, con 55.2 por ciento.
Los resultados muestran al Bajío como una de las regiones con mayor respaldo ciudadano a sus gobiernos estatales, al concentrar tres entidades dentro de la parte alta de la tabla y con niveles de aprobación superiores al 50 por ciento, aunque con diferencias entre cada caso.
Después de los primeros cinco lugares, el ranking incluye a Durango en sexto lugar con 54.1 por ciento; Chihuahua en séptimo con 51.9 por ciento; Nuevo León en noveno con 50.0 por ciento; y Ciudad de México en décimo con 47.3 por ciento.
En la parte baja de la medición aparecen Baja California Sur, con 33.9 por ciento; Tlaxcala, con 31.0 por ciento; Sinaloa, con 29.7 por ciento; Oaxaca, con 29.0 por ciento; y Zacatecas en el último lugar, con 18.0 por ciento.
De acuerdo con la ficha de Massive Caller, el levantamiento se realizó con mil encuestas y reporta un margen de error de más/menos 3.4 por ciento, por lo que el ejercicio debe leerse como una fotografía del momento sobre percepción ciudadana y no como una proyección automática de comportamiento electoral.





