Galindo presume “modelo exitoso” de seguridad, pero la ENSU no
Galindo presume “modelo exitoso” de seguridad, pero la ENSU no alcanza para cantar victoria
El alcalde de San Luis Potosí expuso ante la ANAC su estrategia basada en tecnología, profesionalización policial y comités vecinales; aunque la percepción de inseguridad bajó en el comparativo anual, más de la mitad de la población capitalina todavía considera inseguro vivir en la ciudad.
El alcalde Enrique Galindo Ceballos presentó en Morelia, ante la Asociación Nacional de Alcaldes y Alcaldesas, la estrategia de seguridad pública de San Luis Capital como un modelo municipal exitoso, sustentado en inversión tecnológica, profesionalización policial, alumbrado estratégico y participación ciudadana mediante comités vecinales.
La invitación a exponer ante otros alcaldes fue planteada por el Ayuntamiento como reconocimiento a la mejora en percepción de seguridad registrada por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI. Sin embargo, el discurso oficial toma un dato favorable y lo convierte en narrativa de referencia nacional, sin mostrar todos los matices que exige el tema.
De acuerdo con la ENSU de marzo de 2026, San Luis Potosí registró 57.6 por ciento de percepción de inseguridad, frente a 72.4 por ciento en marzo de 2025, una reducción anual estadísticamente significativa. Pero el mismo reporte muestra que la baja frente a diciembre de 2025, cuando el indicador estaba en 64.0 por ciento, no aparece marcada como cambio estadísticamente significativo. Es decir, hay avance anual, pero no necesariamente una caída consolidada en el trimestre más reciente.
Galindo afirmó que cuando llegó a la presidencia municipal “9.5 de cada 10 ciudadanos se sentían inseguros” y que hoy la policía cuenta con “la mejor aceptación del país”. La primera frase apunta a una mejora importante, pero la segunda exige mayor respaldo: el comunicado no aporta el dato específico, la tabla comparativa ni el indicador exacto que permita sostener que la Policía Municipal de San Luis Potosí encabeza la aceptación nacional.
El propio INEGI reportó que, a nivel nacional, solo 50.8 por ciento de la población percibió a la policía preventiva municipal como muy o algo efectiva en labores de prevención y combate a la delincuencia, por debajo de Marina, Ejército, Fuerza Aérea, Guardia Nacional y policías estatales. Ese contexto obliga a leer con cautela cualquier afirmación triunfalista sobre corporaciones municipales.
Durante su exposición, el alcalde destacó que San Luis Capital cuenta con 843 comités ciudadanos activos y una plataforma de “inteligencia social” para identificar zonas de riesgo y actuar sin depender únicamente de la policía. La idea de incorporar información vecinal puede fortalecer la prevención, pero el comunicado no precisa cuántos reportes se han convertido en acciones concretas, qué delitos se redujeron por esa vía ni cómo se protege la información aportada por la ciudadanía.
También se mencionó el programa “Alumbrado Táctico” como parte de la estrategia para prevenir delitos mediante mejor infraestructura urbana. El planteamiento es razonable: una ciudad iluminada puede reducir condiciones de riesgo. Pero el boletín no ofrece datos sobre zonas intervenidas, delitos antes y después de la instalación de luminarias ni evaluación independiente del impacto.
El problema no es que el Ayuntamiento mida, invierta o presuma resultados. El problema es convertir una mejora en percepción en certificado de éxito total. La ENSU mide cómo se siente la población, no prueba por sí sola que una política pública sea la causa directa de la mejora ni sustituye indicadores duros sobre delitos, tiempos de respuesta, denuncias, detenciones, investigación o confianza sostenida.
San Luis Capital puede mostrar una reducción anual relevante en percepción de inseguridad, pero todavía enfrenta un dato que no cabe en el triunfalismo: 57.6 por ciento de su población adulta sigue considerando inseguro vivir en la ciudad.
Mientras más de la mitad de la ciudadanía mantenga esa percepción, hablar de “referente nacional” exige algo más que una ponencia ante alcaldes; exige evidencia completa, resultados verificables y menos autocomplacencia en un tema donde el éxito no se decreta desde un micrófono.




