Galindo vuelve a culpar a Contraloría, pero la observación confirma
Futuro Compuesto: Licencias, bombas, barredoras, alcoholímetros y calendarios vencidos: la burocracia también hace bache
En Ciudad Valles, la Dirección de Espectáculos pide a contribuyentes regularizar sus licencias de publicidad, con requisitos, horarios y oficina en La Colmena para poner orden en anuncios de empresas y comercios. La medida puede ser necesaria para mantener control administrativo y evitar que cada fachada se convierta en tierra de nadie. Pero también deja ver esa faceta municipal donde la formalidad siempre llega con fila, fotografía impresa, medidas del anuncio y refrendo en mano. La ciudad ordenada empieza, al parecer, por recordarles a los negocios que hasta la publicidad debe pasar por ventanilla.
INTERAPAS restableció el pozo Mezquital III con nueva bomba, motor y arenador, para regularizar gradualmente el suministro en una larga lista de colonias del norte de la ciudad. La reparación es buena noticia para quienes esperan agua, pero la palabra “gradualmente” ya se volvió parte del diccionario hídrico potosino: nada vuelve de golpe, todo regresa por presión, maniobra y paciencia. Cada pozo rehabilitado alivia una zona, sí; también confirma que el abasto metropolitano sigue dependiendo de equipos que, cuando fallan, convierten a colonias enteras en usuarias de la incertidumbre.
En San Luis Capital, la barredora mecánica salió desde el amanecer por Carranza, Nereo Rodríguez Barragán y las inmediaciones del parque Morales, en una escena perfecta para la narrativa oficial: mientras la ciudad despierta, el municipio pule la postal. Limpiar vialidades importantes es necesario y se agradece, pero el énfasis en la hora casi convierte a la barredora en símbolo de sacrificio urbano. Una capital limpia no debería sorprender por madrugar, sino por sostenerse limpia durante el día, cuando el tráfico, la basura y la costumbre vuelven a hacer de las suyas.
En Ciudad Valles, el arranque del Operativo Preventivo de Alcoholimetría dejó 51 pruebas aplicadas y 23 positivas, aunque sin personas detenidas ni vehículos asegurados por su enfoque de orientación y concientización. El dato es delicado: casi la mitad de las pruebas resultaron positivas, y aun así el saldo institucional se presenta como jornada pedagógica. Prevenir accidentes exige información, claro, pero también consecuencias claras. Si el alcoholímetro detecta riesgo y solo reparte conciencia, la prevención puede terminar pareciéndose demasiado a una advertencia amable antes de que la realidad cobre factura en la calle.
Y en San Luis Capital, la Contraloría General del Estado respondió sobre la licitación para pavimentar la calle Estados Unidos de América, en la colonia Satélite Francisco I. Madero. La versión municipal insiste en que no hubo observaciones técnicas, jurídicas, administrativas ni presupuestales, solo fechas vencidas por la demora de revisión argumentó que se tendría que revisar. Aun así, el episodio retrata muy bien la comedia burocrática de la obra pública: una calle espera pavimento mientras un expediente tenía detalles dignos de observación, la autoridad espera observaciones y, cuando por fin llega la respuesta, lo primero que hay que reparar no es la vialidad, sino el calendario. En la administración pública, hasta el trámite necesita bacheo.




