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| #OPINÓN | Plaza del Carmen se llena por el Tri, pero la cifra de 10 mil asistentes pide algo más que entusiasmo oficial
El Ayuntamiento atribuyó a sus actividades mundialistas una concentración masiva en el Centro Histórico; sin embargo, sin aforo autorizado, metodología de conteo ni superficie útil disponible, el dato queda como cifra política más que como medición verificable.
La Plaza del Carmen fue presentada por el Gobierno de la Capital como el “corazón mundialista” de San Luis Potosí tras la transmisión en pantalla gigante del partido México-Corea del Sur, en una jornada que, según el Ayuntamiento, reunió a más de 10 mil personas en el Centro Histórico.
La convocatoria tuvo valor público: familias, jóvenes, niñas, niños y aficionados ocuparon un espacio abierto para vivir el triunfo de la Selección Nacional en un ambiente de convivencia gratuita. También es razonable suponer que una afluencia importante benefició a comercios, restaurantes y prestadores de servicios del primer cuadro.
Pero el dato de los “más de 10 mil” asistentes merece tratarse con cautela. No basta con que una plaza se vea llena para convertir la percepción visual en cifra oficial. Para sostener ese número, el Ayuntamiento tendría que informar cómo lo calculó: si hubo conteo por accesos, estimación de Protección Civil, monitoreo con cámaras, cuadrantes de ocupación o algún aforo técnico.
El cuestionamiento no es menor. Aun cuando la Plaza del Carmen es considerada una de las plazas más grandes de la capital potosina, su capacidad real no equivale a toda su superficie visible: deben descontarse fuente, jardineras, monumentos, mobiliario, pasillos de circulación, pantalla, zonas técnicas, rutas de evacuación, presencia de ambulantes y espacios de seguridad.
En criterios generales de eventos, una densidad cómoda de público de pie suele estimarse alrededor de dos personas por metro cuadrado, mientras que cuatro personas por metro cuadrado ya representa una concentración alta y cercana al límite superior usado como referencia en análisis de multitudes.
Bajo esa lógica, para alojar 10 mil personas se requerirían alrededor de 5 mil metros cuadrados libres con una densidad cómoda, o unos 2 mil 500 metros cuadrados en una concentración mucho más apretada. Sin conocer la superficie útil realmente ocupada, las rutas de evacuación y el criterio de conteo, la cifra municipal queda abierta a duda.
El Gobierno capitalino también aseguró que el evento se realizó en un espacio seguro, gratuito y ordenado. Sin embargo, no informó cuántos elementos de seguridad participaron, cuál fue el operativo de Protección Civil, si hubo control de accesos, cuántas salidas se mantuvieron despejadas ni si se reportaron incidencias.
La fiesta futbolera en Plaza del Carmen puede haber sido exitosa y concurrida, pero la administración municipal la convirtió en vitrina de gestión sin acompañarla de datos básicos. Una cosa es llenar una plaza; otra, acreditar técnicamente cuánta gente cupo, bajo qué condiciones y con qué medidas de seguridad.
El Mundial ofrece al Ayuntamiento una oportunidad legítima para activar el Centro Histórico. Pero si la narrativa oficial va a usar cifras masivas para presumir convocatoria, también debe transparentar la metodología. Porque en política urbana, como en el futbol, no todo lo que se grita desde la tribuna cuenta automáticamente en el marcador.




