SECRETARIA DE SEGURIDAD ESTATAL ACERCA CAPACITACIÓN A DOCENTES PARA PROTEGER
Galindo convierte su informe en plataforma estatal,
- Entre cifras sin contraste y una rendición de cuentas con calendario político
El alcalde de San Luis Potosí presentó su Segundo Informe con un balance de cinco años de gobierno, una fórmula que mezcla el periodo formal de la actual administración con la continuidad de su proyecto político; el mensaje, arropado por un supuesto lleno en Fundadores, funcionó más como ensayo de proyección estatal que como un ejercicio estricto de rendición de cuentas.
El informe de Enrique Galindo Ceballos no se limitó a un balance municipal. Ante una Plaza de Fundadores que el gobierno presentó como repleta de capitalinos, el alcalde de San Luis Potosí convirtió la rendición de cuentas en una puesta en escena política: defendió cinco años de resultados, apeló a la historia de la capital como una herencia que “no se maldice” y pidió permiso para recorrer el estado.
La primera inconsistencia está en el propio encuadre del acto. El comunicado lo presenta como Segundo Informe de Gobierno, pero al mismo tiempo lo sostiene sobre “cinco años de resultados”. Esa combinación permite a Galindo capitalizar una narrativa de continuidad administrativa y política, aunque puede confundir el balance institucional: no queda claro qué corresponde al periodo formal que se informa y qué se incorpora como acumulado de gestiones previas.
El dato del lleno en Fundadores también forma parte de la narrativa oficial y no viene acompañado de estimaciones, aforos ni criterios verificables. En un acto de gobierno con tono de movilización, la imagen de una plaza ocupada funciona menos como dato público y más como mensaje de respaldo político, especialmente cuando el propio alcalde proyecta su discurso más allá de los límites de la capital.
Galindo sostuvo que la grandeza de San Luis Potosí tiene más de 400 años y que su administración ha buscado honrar, preservar e incrementar esa herencia. “Una cosa es herencia y otra cosa es legado”, afirmó, al plantear que el propósito de su gobierno ha sido recuperar la confianza entre ciudadanía y autoridad.
La frase ordenó el tono del informe: más que una revisión puntual de avances, pendientes y fallas, el alcalde eligió una narrativa de continuidad histórica, identidad y resultados. Ese recurso permite presentar la gestión municipal como parte de una causa mayor, aunque también diluye preguntas concretas sobre eficacia, desigualdad territorial y cumplimiento de metas.
El informe destacó programas como Domingo de Pilas, con 240 jornadas en colonias y comunidades, y Capital al 100, con 700 días consecutivos de trabajo territorial. Según el mensaje oficial, de ese contacto surgieron acciones de pavimentación, bacheo, rehabilitación de parques, camellones y servicios públicos, además de la plantación y reforzamiento de más de 300 mil árboles.
La seguridad ocupó uno de los apartados centrales. Galindo afirmó que tiene “un compromiso muy grande con la seguridad” y que en ese tema “no puede fallar”. También reconoció a la Policía Municipal y a la comandante Irma Morales por la creación de una red de 855 Comités de Seguridad.
De acuerdo con las cifras presentadas por el alcalde, la incidencia delictiva disminuyó más de 30 por ciento, la percepción de seguridad mejoró 30 por ciento, la eficiencia policial aumentó 47 por ciento y la confianza en la Policía Municipal llegó a 61.8 por ciento. Pero el informe, tal como fue difundido, no precisa fuente, periodo exacto, línea base ni metodología. Sin esos elementos, los datos funcionan más como soporte discursivo que como evidencia suficiente para evaluar la seguridad en la ciudad.
El agua fue otro punto sensible. Galindo afirmó que la esperanza del agua no puede depender de discursos, sino de decisiones, inversión y soluciones duraderas. La afirmación contrasta con una realidad que el propio gobierno ha reconocido en otros comunicados: colapsos de drenaje, reparaciones sanitarias constantes y necesidad de invertir en redes deterioradas.
En el informe, sin embargo, no se explica cuánto han disminuido las fallas de suministro, qué zonas siguen en crisis ni qué avances estructurales existen frente al desgaste del sistema.
En obra pública, el alcalde reportó más de 400 acciones, una inversión superior a 3 mil 500 millones de pesos y 1.8 millones de metros cuadrados de pavimentación. También destacó avances en movilidad, alumbrado, medio ambiente y servicios públicos, como 85 kilómetros de fibra óptica, mil 50 equipos de semáforos, el chatbot municipal Wicho, 164 puntos de Alumbrado Táctico y la movilización diaria de alrededor de mil 100 toneladas de residuos.
El volumen de cifras busca construir la imagen de un gobierno activo, pero deja fuera información clave: dónde se concentró la inversión, qué colonias quedaron rezagadas, cómo se priorizaron las obras y qué indicadores prueban que las intervenciones mejoraron la vida cotidiana más allá de los puntos de mayor visibilidad urbana.
La inclusión también fue presentada como sello de gobierno. Galindo afirmó que San Luis Potosí avanzó para convertirse en el primer destino turístico inclusivo de América Latina y que el Festival San Luis en Primavera se consolidó como el primer festival 100 por ciento inclusivo de América Latina. La afirmación refuerza la narrativa de ciudad modelo, aunque el material no aporta criterios, certificaciones ni evaluaciones externas que la respalden.
El momento más revelador llegó cuando el alcalde habló de recorrer el estado para compartir una forma de trabajo que, dijo, busca honrar e incrementar la grandeza de San Luis. También planteó llevar a otros municipios experiencias desarrolladas en la capital, como la Ruta de la Salud o el Festival San Luis en Primavera.
Ese pasaje colocó el informe en un plano abiertamente político. Sin necesidad de anunciar una aspiración electoral, Galindo utilizó el balance municipal como carta de presentación estatal: convirtió programas locales en modelo replicable y el escenario de Fundadores en una demostración de fuerza.
El cierre apeló a la reconciliación y a una identidad compartida. “Los potosinos estamos llamados a reconciliarnos”, sostuvo, antes de prometer: “Los escucho, lo agradezco, prometo no fallar. San Luis tiene con qué. Construyamos juntos la grandeza de San Luis”.
El informe dejó una postal cuidadosamente construida: un alcalde que se presenta como administrador de resultados, defensor de una herencia histórica y posible portavoz de un proyecto más amplio. Pero también dejó vacíos que una rendición de cuentas no debería omitir: qué periodo se está evaluando realmente, qué cifras pertenecen al año informado, cuáles corresponden al acumulado de cinco años, qué fuentes las respaldan y qué pendientes siguen fuera del relato oficial. La plaza podrá servir como imagen de respaldo; no sustituye la obligación de demostrar, con datos completos, a quién ha alcanzado realmente la grandeza que el gobierno presume.






