FISCALÍA CAPTURÓ A SEÑALADO DEL DELITO DE DESAPARICIÓN COMETIDA POR
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¿Y todavía quiere ser gobernador?
Por: HER
Hay políticos que gobiernan desde una burbuja y Enrique Galindo Ceballos parece haberse instalado cómodamente en una de ellas. Su Segundo Informe de Gobierno terminó convertido en una franca plataforma de promoción rumbo a 2027, con mucha vitrina para las aspiraciones y poca disposición para mirar de frente los pendientes. El problema es que San Luis Potosí no es un escenario, ni los problemas desaparecen por repetir que todo va bien.
Galindo ya levantó la mano para buscar la gubernatura, está en su derecho pero no puede pretender que la ambición electoral sustituya su trabajo. Antes de imaginarse despachando desde Palacio de Gobierno, tendría que explicar por qué tantos asuntos de la capital siguen sin resolverse ¿Con qué autoridad quiere gobernar todo el estado si todavía no consigue poner en orden la ciudad?
En seguridad, el alcalde presume inversiones, patrullas, reducciones en la percepción de inseguridad y suele sacar a relucir su paso por la Policía Federal, institución que encabezó durante el gobierno de Quique Peña, como si ese antecedente bastara para acreditar su capacidad. ¿De verdad cree que es una medalla que nadie va a cuestionar? Tanhuato y Nochixtlán siguen siendo episodios que pesan sobre aquella corporación y sobre quienes estuvieron al frente de ella, con un saldo conjunto de 51 personas muertas.
Y mientras presume experiencia, en la corporación municipal hay señalamientos sobre instrucciones para suspender labores durante la noche. La seguridad no se resuelve con fotografías de patrullas ni con discursos; se demuestra en las calles, a cualquier hora, porque el currículum no protege a nadie.
El agua es otro desastre que arrastra, vea a Interapas que continúa en el centro de la inconformidad ciudadana, entre reclamos por la falta de suministro y señalamientos sobre el mal manejo de sus recursos. Eso sí, la Junta de Gobierno ya aprobó una propuesta de cuotas y tarifas para 2027 porque para cobrar, siempre hay prisa, pero para garantizar que salga agua de la llave, parece que no. El organismo sigue cobrando y, para muchas familias, no entrega más que aire.
Pregúntenle a quienes llevan días, semanas o meses esperando agua, a quienes tienen que comprarla mientras cumplen puntualmente con sus recibos. ¿Qué les va a decir Galindo cuando les pida el voto para gobernar todo el estado? Y ya que es tan amigo de la alcaldesa de Guadalajara, que hasta canchas anda inaugurando con ella, que le platique cómo se le puso la gente de San Luis, en lugar de atender la crisis local del agua, mejor andaba paseando.
Y de paso que le pregunte a su amiga, cómo se siente gobernar cuando el agua deja de salir de las llaves y la indignación empieza a salir a las calles. No hace falta ser adivino para entender que, si en San Luis Potosí siguen pateando el problema, el hartazgo puede terminar en una crisis como la de Jalisco.
Y si los problemas de gestión no fueran suficientes, Galindo también ha convertido su relación con el Gobierno del Estado en un pleito permanente. Diferencias por obras, recursos y proyectos viales se ventilan públicamente, entre acusaciones y desacuerdos que terminan alimentando la disputa política. El alcalde parece más ocupado en marcar distancia y ganar la discusión que en demostrar que puede resolver los problemas de la capital.
También se suman las observaciones del Instituto de Fiscalización Superior del Estado a la cuenta pública municipal de 2025, por 450.3 millones de pesos, el monto más alto reportado entre los municipios. Una cifra de ese tamaño no se despacha con una sonrisa, las observaciones deben aclararse, porque si Galindo quiere venderse como opción para gobernar el estado, tendrá que entender que la rendición de cuentas no es un trámite y vaya que tiene cuentas pendientes.
Justo ayer llegó la cereza del pastel: la reunión con su amigo, como él mismo lo presentó, el periodista Luis Cárdenas, un crítico persistente del gobernador Ricardo Gallardo Cardona. ¿Casualidad, cortesía o parte de la estrategia rumbo a 2027? En política, las fotografías mandan mensajes, y más cuando quienes aparecen en ellas tienen intereses y adversarios muy definidos, basta con mirar el contexto y las coincidencias.
Lo que empieza a acumularse alrededor de Galindo es un problema de credibilidad. Quiere proyectarse como un hombre capaz de gobernar todo San Luis Potosí, pero la capital sigue muriendo lento, diría Belinda: el agua no llega, la inseguridad sigue, las diferencias políticas ocupan titulares y las cuentas públicas necesitan explicaciones.
El mayor riesgo de vivir dentro de una burbuja no es dejar de escuchar las críticas, sino terminar creyendo que el silencio significa aprobación.
Así que la pregunta no es si Enrique Galindo tiene derecho a buscar la gubernatura; claro que lo tiene. La pregunta es con qué cara pretende hacerlo mientras la ciudad sigue cargando con sus pendientes.
Es como un capitán que ve cómo se hunde su barco y, en lugar de reparar las vías de agua y sacar a salvo a su gente, se brinca a una embarcación más grande y desde la cubierta presume que fue un capitán a toda madre, que ya cruzó mares, que sabe navegar y que merece una nave todavía más grande, que también tiene sus propios problemas.
Lo que convenientemente olvida es que el barco anterior se está hundiendo bajo su mando y que la tripulación sigue a bordo, esperando que alguien haga algo y si nadie corrige el rumbo, terminarán hundiéndose los dos barcos y la gente tendrá que nadar por su propia cuenta.
Galindo, siempre podrá contar la historia como si hubiera sido un gran marinero, no como el capitán que dejó a los suyos a la deriva por andar buscando una embarcación más grande.
Primero rescate el barco que tiene, alcalde.
Porque una cosa es querer navegar más lejos y otra muy distinta es presumir que sabe gobernar mientras deja que se hunda la ciudad.
Eso sí me genera RUIDO.
— HER

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Las imágenes que ilustran esta columna tienen un carácter editorial e ilustrativo; algunas pueden recurrir a la caricatura, la sátira o la representación gráfica de situaciones y personajes. Su finalidad es acompañar el contenido y no deben interpretarse necesariamente como representaciones literales de hechos reales.







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