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INTERAPAS, NO DA AGUA, PERO RECIBOS Y DEUDAS SÍ
Por. HER
Muy de acuerdo con la próxima fecha de día de muertos, la deuda de Interapas parece una novela de terror, pero financiero, porque las y los usuarios llevan años pagando sin haberla escrito.
La Comisión Estatal del Agua acaba de ponerle una cifra al desastre, más 880 millones de pesos que el organismo intermunicipal le adeuda al Gobierno del Estado por la operación de la Planta Tratadora de Aguas Residuales Tenorio y los servicios de saneamiento, una cifra monumental que se acumula mientras en muchas casas potosinas el agua sigue siendo una visita ocasional.
Pero aquí empieza lo verdaderamente interesante, porque Interapas salió a responder que no reconoce toda la deuda, acepta 296.3 millones de pesos por saneamiento, pero rechaza los otros 584.3 millones correspondientes a la operación y mantenimiento de la planta Tenorio, al argumentar que no existe un convenio o decreto que establezca esa obligación y exige que se revisen recursos por la venta de agua tratada a la termoeléctrica de Villa de Reyes.
Muy bien, que se revisen los documentos, que se aclaren las cuentas y que cada institución demuestre lo que le corresponde, pero mientras los funcionarios se pasan la pelota de un escritorio a otro, ¿quién se hace cargo de resolver la crisis que padecen los ciudadanos?
Porque, como diría cantinflas, ahí está el detalle… Interapas no es una oficina dedicada a coleccionar pleitos financieros, emitir recibos y redactar comunicados para explicar por qué las cosas no funcionan, es un organismo que cobra por prestar un servicio esencial, y las y los potosinos merecemos saber que está haciendo con los recursos que recibe y por qué no alcanza para garantizar algo básico como el suministro.
Lo chusco del asunto es lo que el Interapas pidió a la CEA que asuma un papel activo, convoque a una mesa de trabajo y presente alternativas para resolver las diferencias, pero por qué Interapas parece más preocupado por conseguir que alguien se siente a resolverle sus problemas que por explicarle a la ciudadanía qué está haciendo para resolverlos por cuenta propia.
A ver, ¿cómo está eso? ¿El organismo cobra a los usuarios cada mes, incluyendo agua potable y saneamiento, y administra los recursos, tiene la responsabilidad de operar el servicio y, cuando las cuentas no cuadran, la solución consiste en pedirle al vecino que se haga cargo?
Es como si yo pusiera una caseta de peaje en la calle, cobrara a todos los que pasan y, cuando llegara el momento de reparar los baches, le exigiera al vecino que pagara la obra porque la calle también le corresponde. ¡Pues no! Si usted cobra el peaje, también le toca explicar dónde está el dinero y por qué la calle sigue hecha un desastre.
O, dicho más claramente: si va a mamar, no se lleve la vaca, no se puede querer administrar el negocio, quedarse con la responsabilidad de cobrar y después indignarse porque alguien pregunta por los resultados.
Y es que la crisis de Interapas no empezó ayer ni nació con esta deuda, los problemas del organismo se han acumulado durante décadas, entre fallas de infraestructura, pozos fuera de operación, reclamos por la calidad del agua y familias que terminan comprando pipas mientras los recibos siguen llegando puntualmente.
En octubre, las inconformidades volvieron a las calles con bloqueos y protestas por la falta de suministro porque cuando una persona tiene que gastar de su bolsillo para conseguir agua y, además, pagar el recibo del servicio que no recibe, el problema ya no es una estadística sino una burla.
¿Qué hace Interapas? Discute deudas, cuestiona cobros, pide mesas de trabajo y se enfrasca en una batalla de declaraciones con el Gobierno del Estado, sería mejor que nos diga cuál es el plan para que el agua llegue a las casas y para que el organismo deje de acumular problemas. ¿No?
Administrar un servicio público no significa repartir culpas cuando algo sale mal, significa anticiparse, invertir, mantener la infraestructura, transparentar los recursos y rendir cuentas, no se vale utilizar cada diferencia administrativa como pretexto para postergar las soluciones.
Y en este punto aparece otro ingrediente irritante, pues para el próximo año habrá un ajuste del ocho por ciento, mientras Interapas sostiene que su propuesta no plantea un nuevo aumento, sino que mantiene la actualización autorizada para los años anteriores, al final es el mismo gato, pero revolcado, más pago en el recibo. ¿con qué cara se le pide más dinero al usuario cuando todavía hay familias que no tienen garantizado el servicio por el que ya pagan?
Aquí entra la responsabilidad política del alcalde Enrique Galindo Ceballos, quien preside la Junta de Gobierno de Interapas. No puede aparecer cuando se trata de anunciar proyectos, defender decisiones o hablar de la gestión municipal y desaparecer detrás de la institución cuando llegan los reclamos.
Los señalamientos sobre el manejo de los recursos y las deficiencias del servicio necesitan explicaciones, auditorías y resultados, no una nueva ronda de comunicados en la que cada parte asegura que el problema está del otro lado de la mesa. Las familias no podemos discutir con la llave vacía, necesitamos agua para cocinar, bañarnos, lavar y vivir.
El agua se ha convertido en una crisis cotidiana y quienes tienen la obligación de garantizar el servicio parecen demasiado ocupados discutiendo quién debe pagar la cuenta.
Interapas quiere que el Estado se siente a resolver sus deudas, pero la ciudadanía lleva años esperando que alguien se siente a resolver el desabasto, al final lo que quiere es abrir la llave y que salga agua, no otra excusa.
El agua no llega, los recibos si y la paciencia se agota. Eso sí que me genera mucho RUIDO.
SUSURROS…
- Gabino Morales ya se subió a la cabalgata por la alcaldía de la capital y hasta se registró para coordinar los Comités de Defensa de la Transformación de Morena. Muy bien, Gabino, que no se diga que faltan aspirantes; ahora falta ver si le alcanza para llegar a la meta o si nomás se emociona con el ruido de los cascos. Ahora queda convencer a las y los potosinos de que tú eres quien debe conducir la Ciudad hasta ahora “amable”. ¡Sí hay de otra y estoy listo!, dice Gabino… viene lo bueno con conseguir los votos, digo yo…
- Y hablando de quienes soñaban con gobernar San Luis Potosí, el caso de Gerardo Sánchez Zumaya ya parece otro capítulo de la política potosina donde las aspiraciones iban a todo galope, hasta que aparecieron los problemas. Alberto Anaya, dirigente nacional del PT, asegura que la UIF congeló las cuentas del empresario y que hoy está fuera del país. Mientras tanto, empresas vinculadas con Sánchez Zumaya han promovido amparos en medio de señalamientos por operaciones millonarias con Pemex. Lo que queda claro es que para querer gobernar un estado hay que estar listo para responder las preguntas incómodas. Y en esta cabalgata rumbo a 2027, a más de uno ya se le está acabando el camino.
— HER






